En México, las remesas son una fuente clave de ingresos para millones de familias. Solo en el primer trimestre de 2025, el país recibió 14,269 millones de dólares por este concepto, lo que significó un aumento anual del 1.3 %. En este contexto, se debate en Estados Unidos la propuesta de aplicar un impuesto del 3.5 % a las remesas enviadas desde ese territorio a otros países. Este posible cambio regulatorio pone sobre la mesa la necesidad de explorar mecanismos alternativos, más eficientes y accesibles, para el envío de dinero transfronterizo.
En ese contexto, las criptomonedas, y especialmente las stablecoins, están ganado terreno como una alternativa viable y cada vez más utilizada para transferir valor a nivel global, sin las limitaciones del sistema financiero tradicional. Se están posicionando como una alternativa real para los miles de migrantes que envían dinero desde Estados Unidos a sus países de origen. No solo como una vía para evitar el impuesto propuesto sobre transacciones transfronterizas, sino también como una forma de reducir significativamente las altas comisiones que tradicionalmente se cobran por enviar y recibir remesas.
En Orbi, ofrecemos esa alternativa en México. Permitimos recibir dólares digitales como USDT o USDC, convertirlos al instante a pesos mexicanos y usarlos de inmediato con una tarjeta virtual o física, sin necesidad de cuenta bancaria ni intermediarios. Así, lo que antes era una remesa, hoy puede transformarse en dinero disponible y utilizable al instante.
¿Pero por qué una transferencia con cripto no se considera remesa?
Una remesa tradicional se procesa a través de instituciones financieras reguladas y está sujeta a distintas normativas operativas y fiscales. Esto suele implicar comisiones elevadas, tiempos prolongados de liquidación y limitaciones geográficas.
En cambio, las criptomonedas, y en particular las stablecoins como USDT o USDC, permiten mover valor de forma directa entre personas, sin intermediarios financieros, lo que abre nuevas posibilidades para enviar y recibir dinero de manera más ágil, accesible y con mayor control por parte del usuario.
Desde una perspectiva legal y operativa, las transferencias de stablecoins se consideran operaciones de activo virtual, no de dinero fiduciario. Esto las diferencia notablemente de las remesas tradicionales y les da un tratamiento regulatorio distinto, diferencias clave frente a las remesas convencionales. Además, el creciente interés del actual gobierno en Estados Unidos por regular de forma favorable el ecosistema cripto podría abrir la puerta a que este tipo de transacciones con activos digitales, como las stablecoins, puedan incluso beneficiarse de un tratamiento fiscal más flexible.
Cripto como vía para mover valor de forma más ágil y sin barreras
Más allá del nuevo impuesto, lo que está en juego es el derecho a mover valor de forma libre, rápida y eficiente. En Orbi promovemos una arquitectura financiera más abierta, donde los usuarios no dependan de estructuras tradicionales que pueden imponer costos desproporcionados.
Mientras que las remesas tradicionales implican comisiones que suelen rondar entre el 3 % y el 6 % del monto enviado, las transacciones con criptomonedas, incluso considerando el costo de conversión y las comisiones de red, rara vez superan el 2 %. Esta diferencia se traduce en más dinero disponible para quien lo necesita y en una mayor eficiencia para quienes envían valor desde el extranjero.
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Las stablecoins no son un mecanismo de evasión, sino una evolución tecnológica que permite nuevas formas de transferir y administrar valor. Su uso es perfectamente compatible con un marco regulatorio claro, aunque distinto del que rige las remesas tradicionales.**


