Lo que aprendimos en Everyday Crypto for Women

El 10 de marzo, en el marco del 8M, abrimos desde Orbi un espacio para hablar de algo que vemos todos los días en nuestros números y en nuestra industria. Las mujeres siguen siendo minoría en cripto, tanto en los equipos que construyen el ecosistema como entre las personas que usan sus productos. Para conversarlo invitamos a tres mujeres que trabajan desde adentro en México y Latinoamérica.
Almendra Hernández, Almond, lidera Base en México y se dedica a construir comunidad alrededor de la adopción onchain. Karina Caudillo es Regional Manager de OKX para Latinoamérica y lleva más de diez años en la industria financiera y cripto, con paso por BBVA y Ripio. Jania Mier y Terán es abogada en Chainalysis y colabora con autoridades de la región en investigaciones sobre delitos con criptoactivos. La conversación la moderó Pamela Soto, cofundadora de Orbi.
Una brecha que no empieza en cripto
Las tres coincidieron en que la baja participación de mujeres en cripto no nace en esta industria, sino que la hereda. Jania lo explicó desde su origen. Cripto surge de la criptografía, la ciberseguridad y la tecnología, tres disciplinas donde las mujeres han tenido poca representación, y a eso se suman foros y eventos donde casi solo hay hombres. En su trabajo con autoridades lo ve todavía más marcado. Ha dado capacitaciones a grupos de más de 60 personas sin una sola mujer en la sala.
Almond sumó la capa financiera. Recordó que la mayoría de quienes trabajan en la industria financiera son hombres y que, cuando las empresas cripto empezaron a contratar, buscaban justo ese perfil. Por eso valora que compañías como Coinbase hayan decidido buscar de forma intencional a mujeres con otras habilidades. También habló de barreras más profundas, como la brecha de acceso a la tecnología, la violencia financiera y la falta histórica de autonomía económica de muchas mujeres. Para ella no hay una sola respuesta, sino un cúmulo de razones que se fueron acumulando con el tiempo.
El miedo a no saber lo suficiente
Uno de los hilos que más se repitió fue la confianza. Karina citó estudios que muestran que las mujeres sienten que deben cumplir el 100% de los requisitos de una vacante antes de aplicar, mientras que los hombres aplican si el puesto les interesa. Contó también lo que encontró en una investigación sobre por qué había pocas mujeres invirtiendo en la región. Muchas decían que les interesaba cripto, pero que primero querían entenderlo bien. Ese momento de entenderlo todo nunca llegaba, y terminaban quedándose en las finanzas tradicionales.
Jania agregó que la educación financiera disponible tampoco ayuda. Buena parte del contenido sobre finanzas personales está hecho por hombres y para hombres, con una barrera de entrada alta. Su propuesta es bajar esa barrera con recursos que se entiendan desde cero y cambiar la narrativa de que las mujeres no saben o no pueden empezar. Al evaluar un proyecto, dijo, importa el proyecto y no el género de quien lo construye.
Latinoamérica, en otra etapa
Karina ofreció una lectura regional. Mientras en Asia el uso de cripto ya gira en buena medida alrededor del trading y la gestión de riesgo, en Latinoamérica la puerta de entrada sigue siendo resolver problemas concretos, como proteger el poder adquisitivo o hacer pagos transfronterizos más rápidos y baratos con stablecoins. Para ella la industria sigue siendo joven y apenas empieza a apostar en serio por la región, y en OKX ve un esfuerzo real por tener más mujeres en posiciones de liderazgo.
Pamela trajo el tema a casa. En Orbi, alrededor del 10% de las personas registradas son mujeres, una brecha grande que muestra lo mucho que falta por hacer. Al mismo tiempo recordó que en México y Latinoamérica muchas de las personas que reciben remesas son mujeres, y que el acceso a servicios con dólares digitales podría hacer que recibir ese dinero sea mucho menos costoso.
Lo que les dirían a quienes quieren entrar
Hacia el final, cada una dejó un consejo para las mujeres que quieren trabajar en la industria o empezar a usar cripto. Almond recomendó acercarse a mujeres en roles de liderazgo para escuchar su experiencia, y también perderle el miedo a preguntarle a los hombres y observar qué les funciona. Jania insistió en no esperar a saberlo todo. “Lo más importante es la curiosidad y atreverse”, dijo, y recordó que en un ecosistema que cambia todos los días todos están aprendiendo. Karina pidió no compararse y empezar en algún lugar, aunque sea con poco, porque todas las que hoy están en la industria tuvieron una curva de aprendizaje y se equivocaron en el camino.
Jania sumó una invitación más cotidiana. Si la conversación sobre cripto todavía no llega a las mujeres, hay que empezarla nosotras, por ejemplo hablando del tema con nuestras amigas.
Barreras visibles e invisibles
En la ronda de preguntas del público surgieron experiencias distintas. Karina contó que entró a cripto en BBVA alrededor de 2016, cuando casi nadie trabajaba en el tema, y que tanto ahí como en Ripio encontró espacio para explorar y crecer. Almond habló de los fraudes que vivió y de la cultura de los crypto bros como lo que más la ha hecho cuestionar su lugar en la industria. Jania, que empezó como abogada en el sector público, describió tener que ganarse su lugar en cada reunión, llegar y que no le ofrecieran silla porque asumían que era personal de apoyo, y que la escucharan solo cuando empezaba a hablar.
Pamela compartió que en su experiencia muchos hombres de la industria han sido aliados, y que buena parte de las barreras son más culturales y estructurales que personales.
Las habilidades que vienen
La última pregunta llegó desde LinkedIn. ¿Qué habilidad será más valiosa para las mujeres que quieran crecer en cripto? Jania mencionó saber usar herramientas de inteligencia artificial y de consulta de datos como SQL, aunque destacó sobre todo la curiosidad y no tenerle miedo a la tecnología. Karina sumó la proactividad. Su consejo fue no esperar a que te pidan las cosas, identificar problemas, proponer soluciones y llevarlas hasta el resultado.
Una industria de humanos para humanos
La conversación cerró con una idea que resume el encuentro. Cripto no es una industria de hombres ni para hombres, sino de humanos para humanos. Las tres panelistas dejaron abiertos sus canales para quien quiera acercarse, ya sea para usar cripto por primera vez o para buscar su lugar en la industria, y coincidieron en que este debe ser el primero de muchos espacios así.
Puedes ver la conversación completa aquí.




